Estos son los cinco peores errores que puedes cometer con el gin-tonic

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Es un hecho: desde hace una década no hay combinado que le haga sombra al gin-tonic. Es decir, se bebe y se bebe y se vuelve a beber, como los peces del villancico y esto puede llevar a pensar que lo sabemos todo sobre esta copa. Pero no. Nada de eso. Seguimos cometiendo errores de bulto con una receta que solo incluye ginebra, tónica y una rodaja de lima o limón. Con motivo del Día Internacional del Gin-Tonic, que se celebra el 9 de junio, Chase, la única destilería familiar e independiente del Reino Unido, revela los cinco errores más comunes a la hora de preparar un gin-tonic. Ojo, no son los únicos, pero sí los más graves.

Cometemos errores de bulto con el gin-tonic.
Cometemos errores de bulto con el gin-tonic.

El orden de los ingredientes sí altera el producto. Si piensas que mezclar todos los ingredientes de cualquier manera, remover y añadir un cítrico, es el proceso que hay que seguir para elaborar tu gin-tonic, andas muy desencaminado. Siempre se ha de añadir primero la ginebra, de lo contrario no se mezcla bien y no conseguimos el equilibrio en el sabor. Después, es recomendable incluir la tónica con una cuchara trenzada, que permite que ésta conserve sus burbujas. Y por último, el cítrico. Aquí el orden de los factores sí que altera el producto.

¡Cuidado con las proporciones! Es cierto que las proporciones dependen de las preferencias de cada uno, pero para hacerlo bien hay que hacer caso a los expertos. 5 centilitros de una ginebra de calidad por cada 20 centilitros de tónica es la proporción ideal para que este combinado sea el alma de la fiesta.

En el caso del gin tonic, solo hay que usar la piel del cítrico.
En el caso del gin tonic, solo hay que usar la piel del cítrico.

¿Vaso de tubo? Prohibidísimo. Ya se ha conseguido evolucionar de los gin-tonics mal hechos, servidos en vasos de tubo, y… ¡menos mal! Además de que la bebida coge temperatura más rápido, el vaso de tubo no permite disfrutar de los aromas. Lo ideal es utilizar una copa de balón, que además tiene más capacidad, enfriándola antes de su uso.

Menos zumos, más sabor. Para darle un aroma cítrico a tu copa, no se ha de utilizar zumo de frutas. Sólo y únicamente debe emplearse la corteza o la piel de la naranja o el limón en cuestión. Al utilizar los zumos, el gas de la tónica desaparece y se pierde el sabor y la esencia del conjunto. Vamos, que todo queda diluido. Y no mola.

En el caso del hielo, el casero no es el mejor. No se recomienda el uso de hielos caseros, deben ser cubitos industriales, ya que los caseros tardan menos en derretirse y no enfrían la copa igual que los industriales. Además, un detalle muy importante: los hielos fabricados en casa se empapan de los diferentes aromas del congelador y degradan el sabor de nuestro gin-tonic.

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