10 consejos para triunfar al elegir un chiringuito

Big League Stew

Llega el verano y con él, uno de los grandes placeres: los chiringuitos de playa. ¿A quién no le gusta comerse una buena paellita con los pies casi tocando la arena? Pero, a veces una buena situación, cerca del mar, no asegura que la oferta que se sirve sea de calidad. Chiringuitos hay muchos y, como en todo, hay diferentes calidades. Si no quieres que te den gato por liebre (o, en este caso, tilapia por rape), sigue estos consejos.

No todos los chiringuitos son iguales.
No todos los chiringuitos son iguales.

Si no hay gente, vete. De primero de elegir chiringuitos. Uno en el que no haya mucha gente suele ser garantía casi absoluta de que la calidad no es buena. Es seguro que no se trata de una cuestión de precio. Si son buenos, siempre van a a estar a tope.

¿Hay alguien captando a la gente en el paseo o en la arena?, desconfía. Precisamente los chiringuitos que menos gente tienen suelen ser -lógicamente- los que hacen un mayor esfuerzo por captar nuevos clientes para probar sus ‘viandas’. Si ves que tienen a un miembro del equipo ‘asaltando’ a posibles clientes, huye de allí a toda velocidad.

Pide consultar siempre la carta. Es un derecho que tienes y que te va a permitir varias cosas: por un lado, comprobar la oferta y, por otro, ver en qué precios se mueve el restaurante en cuestión. Y esto conecta directamente con el siguiente punto…

La limpieza es importante en el chiringuito.
La limpieza es importante en el chiringuito.

Los precios demasiado baratos no son de fiar. Nadie regala nada y no es lógico que, por ejemplo, un plato de gambas cueste 5 euros. Hay chiringuitos que intentan camelarte con precios demasiado económicos y que pueden terminar en una muy mala experiencia. ¿O es que crees de verdad que la ración de jamón que te prometen a 6 euros va a ser de ibérico=

Si ves carteles de paellas prefabricadas, ¡huye! Todos tenemos ciertos nombres de marcas de paellas -y otros productos- prefabricadas que preferimos no volver a probar en nuestra vida. Pues bien, en los chiringuitos suelen estar presentes para amargarnos la digestión con sus aromas y sabores radioactivos. No te dejes atrapar.

A pie de playa, pero limpio. Que sea un chiringuito no quiere decir que tengamos que tragarnos el ‘todo vale’. Las mesas deben estar limpias, los camareros deben ir impecables y tantos vajilla como cubertería ha de estar en perfecto estado de revisión. No vale bajar el estándar de calidad por el hecho de encontrarse a pie de playa.

Preguntar a los locales siempre es interesante para acertar con el chiringuito.
Preguntar a los locales siempre es interesante para acertar con el chiringuito.

Los clientes, también con camiseta. No vamos a pedirles solo elegancia y saber estar a los hosteleros. Los clientes también deben cumplir las más elementales normas del vestir. Es más, en los chiringuitos de cierto nivel no se sienta nadie sin camiseta y con el traje de baño mojado. No todo vale.

Pregunta a los locales. Los lugareños -que también existen en las ciudades y pueblos de vacaciones, descuida- suelen ser una fuente de información muy interesante sobre dónde comer. Eso, unido a una rápida consulta vía Internet, te puede llevar al éxito.

Echa un vistazo antes. Que no te dé vergüenza merodear cual buitre por los alrededores de las mesas. Si eres hábil, una inspección rápida te permitirá ver cómo es la paella que sirven, si las gambas son frescas o si las croquetas son congeladas o caseras.

¿Servicio desbordado? Vete lejos. No hay nada más cutre que esos restaurantes que aumentan el número de servicios cuando comienza el buen tiempo. Si ves camareros corriendo de un lado a otro con la lengua fuera, platos agolpados a la espera de que alguien los retire y demás señales de caos, coge las de Villadiego. Ahí no vas a comer bien.

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